Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Reza a tu Dios.

Adelante, hazlo. Reza a tu Dios. Sea cual sea y de la religión que abandere. De cualquiera de ellas, monoteístas o no… ¡Hazlo! No te va a servir de nada, pero puedes intentarlo. Las reglas que dominan el despertar del Durmiente ya estaban escritas antes del nacimiento de este universo. Cthulhu se está volviendo imparable y los Dioses no te podrán ayudar porque… Bueno, ojalá pudiera deciros el porqué. Esas mismas reglas me atan a mi también y no puedo daros más información.

Es la primera vez que me caen bien esas malditas normas.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. El tiempo no espera a nadie.

La guerra está a punto de recrudecerse. Los seguidores de ambos bandos han sido convocados. Los páramos fríos y muertos que hay junto al Cementerio Nº 16, esperan con ansia ser regados con la sangre de los mártires. Y aunque aún quedan muchos misterios, las máscaras caen. Es hora de conocer a tu enemigo y darlo todo por derrotarlo. Solo hay un pequeño “pero”: sabe que vas, te conoce, sabe cómo peleas, sabe cuáles son tus puntos débiles y, sobre todo, tiene un poder desorbitado. Si, son unos cuantos pequeños “peros”, más siendo quien eres, solo importa la gloria de la batalla y destruir a tu enemigo.

Aunque éste…, sea de tu propia familia.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Vigila tus sueños.

Si hay una constante a lo largo de la historia de la humanidad, es que todos los visionarios, han encontrado su información en los sueños. Los sueños parecen ser la mejor vía para conectar, lo sobrenatural con lo mundano. Este Dios Primigenio usa ese mismo método, pero con una ligera variación: te tortura cada noche con aterradoras pesadillas hasta que te somete a su voluntad. Tan solo una mente muy poderosa o muy preparada, podría resistir el embate que produce el ataque nocturno, de la bestia que duerme en lo más profundo del océano. La mente de Cthulhu, incluso dormida, tiene una potencia abrumadora.

Si eres de esos pocos afortunados que pueden resistirlo, te felicito. El resto tan solo podemos someternos a su poder, o perder la cordura en el proceso.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. No hay donde esconderse.

Tenéis que entender que, en una situación como esta, no hay lugar donde esconderse. Hablamos de un Dios Primigenio en pleno proceso de despertar a la realidad de nuestro mundo. Ese ser es capaz de destruir planetas enteros con solo suspirar y de tragarse civilizaciones enteras como desayuno. Incluso hoy día, con todo el arsenal que hay en el planeta, no le haríamos ni cosquillas. Entonces, ¿cómo piensan nuestros héroes detener tamaña hecatombe? ¿Por qué siguen adelante aún? Todavía hay muchos misterios que desvelar en esta historia, pero más os vale, no tener demasiadas esperanzas…

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