Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. La última estación antes del desastre.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. La última estación antes del desastre.

La hermosa estación terminal del Orient Express en Estambul, produce una mezcla de asombro por su belleza y de terror porque el final del camino ha llegado. Lo que les aguarda a los viajeros en esas callejuelas camino de su destino, no va a ser un paseo turístico. Con todo, van a ciegas porque ni siquiera, tienen ni idea de donde tienen que ir para ayudar. Suerte que la dama del pelo negro azabache sea lo suficientemente poderosa y sensible como para captar no a donde ir, pero si desde donde se emana una energía terriblemente fría y desconocida.

Y ya se sabe: cuando no tienes un plan, cualquier cosa vale para empezar.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Nunca vayas al bosque sola. Jamás lo hagas de noche.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Nunca vayas al bosque sola. Jamás lo hagas de noche.

Si por cualquier motivo os sentís abrumados por una situación angustiosa que os esté obsesionando, bajo ningún concepto le pidáis que os cuente una historia a la joven guerrera asiática. «-Cuéntanos una historia alegre…» -pidieron los inconscientes de sus compañeros de viaje para olvidarse de sus cuitas. Lo peor de las historias que cuenta la joven asiática no es que sean tétricas, oscuras e inquietantes. A eso están demasiado acostumbrados nuestros bravos viajeros a estas alturas de la historia.

Lo peor de que la joven asiática cuente una historia, es que lo haga, a sabiendas de que no conoce el final.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. El club de los vencidos.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. El club de los vencidos.

Es muy difícil que en la hora más oscura (esa justo antes de que empiece a amanecer y en la que todo esta tan oscuro como la boca de un lobo), la moral de un buen grupo de guerreros que llevan peleando seis años este alta. El cansancio, el miedo, todo el horror de lo vivido y el sentimiento de soledad, harían mella en cualquiera.

Es muy fácil sentirse vencido. Es muy fácil abandonar e irse a casa a esconderse, pero esta gente está hecha de una pasta especial. Son de los que cuando hay un problema, corren hacia el problema para resolverlo. Por muy destrozados que puedan llegar a estar anímicamente, en su cerebro no hay el más mínimo resquicio para la rendición. Morirán o no, igual que han vivido: de pie y mirando al horror a los ojos. Al menos, al tipo de horror al que se puede mirar a los ojos sin volverse uno loco, claro.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Tocad un réquiem por los caídos.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Tocad un réquiem por los caídos.

En un viaje tan largo y a pesar de estar rodeados de un desorbitante lujo, es imposible no pararse a rememorar viejas batallas. Llevan demasiado tiempo luchando como no para no detenerse un momento y dedicarles un homenaje a todos los caídos en batalla, a los desaparecidos y a ellos mismos por seguir en la brecha.

Recordar a los camaradas de lucha que dieron su vida para salvar la suya e incluso a los que no han aparecido para ayudar en el mayor evento de todos, les parece lo más acertado. No los extrañan y no juzgan a los que no han venido. El horror que les aguarda en Estambul achantaría al más pintado. Así pues, tocad, tocad un réquiem por los que ya no están y por los que pronto los acompañarán.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Disfruten de su último viaje en tren.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Disfruten de su último viaje en tren.

Cuando se dice que el Orient Express es el tren más lujoso del mundo, parece una frase hecha más que otra cosa. Pero solo hace falta pasearse por algunos de sus vagones para constatar que «lujo», es un adjetivo que se queda muy corto. El término «obra de arte» sería más apropiado para este increíble tren, cuyo recorrido también es de ensueño.

Si los cansados guerreros que intervienen en el evento final, contra el que parece un imparable Cthulhu, consiguiesen vencer contra todo pronóstico, este tren y ellos mismos, acabarían convirtiéndose en leyenda.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Todos los guerreros se merecen una última cena.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Todos los guerreros se merecen una última cena.

Es bueno tener fondos de sobra cuando se acerca el fin del mundo. Solo así se puede pagar sin inmutarse, todo un vagón restaurante y uno de pasajeros para tan solo tres personas, en el tren más lujoso del mundo. Por muy bien aleccionados y entrenados que estén los camareros y el maître del vagón restaurante, alguna ceja se levantará involuntariamente, al ver comer como si no tuviera fondo a una pequeña joven asiática y casi nada a un gigantón francés.

Las vestimentas tan extraordinarias que portan los extraños viajeros -que no ocultan la fiereza que emanan-, tienen a todos los trabajadores anonadados. Desde el lujo del corte francés que luce el gigantón (que más bien parece un teutón por su rubio pelo), a la ropa italiana verde esmeralda y de un diseño inaudito, que porta la dama del cabello negro azabache. Eso sin olvidar el extraordinario y bellísimo traje de seda rojo de la joven asiática, bordado con dorados hilos de oro y al que recorre un dragón cuyos ojos, son dos piedras verdes de jade. Para esos camareros, es con mucho, lo más raro que han visto.

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