Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Cuando los locos resultan ser arquitectos…

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Cuando los locos resultan ser arquitectos…

Si contra todo pronóstico, consigues hallar el lugar sagrado sin esquinas, no esperes tregua por parte del enemigo. Es el día del evento y harán todo lo posible por llevarse a la joven virgen. Si los cuerpos y las mentes están agotados tras todo un año de lucha constante, ahora el evento os exigirá el todo por el todo. Un error y acabareis en las fauces de los perros. Un descuido y caéreis muertos ante la mera visión de los espectrales. Una equivocación y uno de esos seres alados, os partirá por la mitad. Y todo ello mientras hordas de seguidores de Cthulhu atacan sin cesar.

¿Está todo perdido? Pude que si o puede que no. Puede que Mei Ling tenga algo que decir al respecto.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Vigiladlo todo.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Vigiladlo todo.

Tras un intenso año de lucha incesante, ya sabéis que debéis protegeros de los intersticios de la unión de paredes y techo. También os habéis encontrado con esas criaturas aladas tan peligrosas que casi os han arrebatado a la joven. Aún falta lo peor: hay cosas que se ocultan tras la propia realidad. Los días se precipitan. Estos ya no se cuentan. Tan solo se ansían los instantes de paz entre ataques, que ahora se suceden sin tregua. Estáis demostrando más valor, entereza y tesón del que nadie en su sano juicio podría esperar, de tres humanos y una mujer maldita.

Solo hay que aguantar unos días más. Las horas interminables, se deslizan como las arenas del desierto en los días sin viento y con la lentitud de un caracol deprimido. La presión y la tensión es tan poderosa que, el más mínimo sonido fuera de lugar hace que cambiéis a la joven de lugar. Casi siempre con razón. El evento resuena en vuestra mente y en vuestros corazones. La hora decisiva se acerca y aún no sabeis exactamente dónde está lo que necesitáis. Corred. Buscad. El horror aguarda.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Cuando los locos, ven mejor que los sabios…

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Cuando los locos, ven mejor que los sabios…

Puedes juzgar a las personas por su aspecto. De hecho, hay mucha gente que lo hace. Pero cuando tu vida depende de encontrar la más mínima pista, de un lugar cuyo paradero nadie conoce, el trastornado biznieto de un arquitecto famoso en su día por sus extravagancias, puede ser tu única salida. A veces los locos, lo son porque ven más allá de la realidad, en la que el resto os movéis. A veces se vuelven locos por ver los patrones en el Éter, o los movimientos globales de acontecimientos que desencadenarán la catástrofe.

El cerebro humano tiene un límite y una vez traspasado no hay vuelta atrás. Eso no impide, que a veces, la ayuda llegue de quien menos te los esperas…

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Nunca te encariñes de la joven virgen.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Nunca te encariñes de la joven virgen.

Lleváis luchando casi un año, sin poder alejaros lo más mínimo de la ciudad rosa. Las normas son tan férreas que poco o nada, escapa a su control. El equilibrio debe mantenerse en todo momento, hasta dos de vuestras semanas antes del evento. Es en ese momento cuando las correas se aflojan. Entonces muchas cosas suceden y muy rápidamente. Tenéis que adaptaros a todos los cambios, fluir con los innumerables acontecimientos, saber cuando luchar, cuándo ocultarse y, sobre todo, cuando huir.

Nunca habíais tenido a una joven para el sacrificio, tanto tiempo en vuestro poder. No podéis encariñaros. Los seres invocados para cazarla son más numerosos que nunca y más poderosos también. Casi todos vosotros, solo sois humanos y os vais consumiendo emocionalmente ante la adversidad continua, inexorablemente. Pronto cometeréis un error fatal. Por eso no debéis descansar visitando monumentos como el palacio de los monos. Ella no es tu hermana: no puedes encariñarte de la virgen del sacrificio.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. El palacio del viento.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. El palacio del viento.

Es curioso que no importa nada si el edificio es lujoso o austero, pequeño o grande, que pertenezca a un Maharajá o a un humilde carpintero. Cada cierto tiempo habrá que cambiar a la joven del sacrificio de lugar, porque cuanto más se acerca el evento, más notoria se hace su presencia en el Éter y más fácil resulta de localizar. Una vez que los hechiceros que adoran a Cthulhu la encuentran y si el lugar en el que la tienen custodiada hay, aunque sea una única intersección entre dos paredes y un techo, habrá que moverla de nuevo y rápidamente. Los que estéis versados en hechicería, sabreís bien el porqué.

El peligro aguarda en las esquinas a la espera de una orden, relamiéndose ante la mera idea de ser el que capturó a la joven, para entregársela a su Dios el día del sacrificio. Ninguno de esos seres sería tan tonto como para devorarla o hacerle rasguño alguno; el castigo sería tan terrible que es inimaginable hasta para ellos.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Los refugios que parecen seguros, quizás no lo son tanto.

Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Los refugios que parecen seguros, quizás no lo son tanto.

En un universo como este en el que incluso las dimensiones más cercanas, encierran horrores inimaginables, no podéis permitiros el más mínimo error. El palacio de las aguas, por ejemplo, puede llegar a pareceros seguro dado que no hay tierra al rededor. ¿Pero…, lo es?

Lo primero que tenéis que tener claro es que en las innumerables dimensiones que esconde este universo, y que se arraciman lo más cerca posible de los planetas que albergan vida, hay cosas que con solo sentir su presencia, podrían hacer que os deshagáis a nivel subatómico. Otras pueden hacer que explotéis, regando las paredes de vuestra habitación en finas tiras de piel, músculo, tripas, pulmones y cerebro, dejando vuestro esqueleto limpio y en pie. En las mejores, sus moradores, se os enquistarán en la mente hasta volveros locos de remate.

Decidme… ¿En un universo tan peligroso como este, el palacio de las aguas os parece un lugar seguro? Si la respuesta es si, entonces estáis todos muertos o algo mucho peor.

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