Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Un pequeño homenaje a un gran personaje.

Se que no está bien, tener hijos preferidos entre los personajes sobre los que escribes, pero vi esta foto y me quedé prendado de ella. «Reflejos verdes del Jade», que es la traducción de su nombre literalmente a nuestro idioma, es para mí uno de mis personajes más queridos. Refleja la alegría de vivir. De verlo todo por primera vez como hacen los niños pequeños. Donde todos ven temor, ella ve asombro y diversión. Ha sido un viaje largo y quizás, es de las que más han sufrido, pero me siento muy orgulloso de mi pequeña guerrera.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Vigila tus sueños.

Si hay una constante a lo largo de la historia de la humanidad, es que todos los visionarios, han encontrado su información en los sueños. Los sueños parecen ser la mejor vía para conectar, lo sobrenatural con lo mundano. Este Dios Primigenio usa ese mismo método, pero con una ligera variación: te tortura cada noche con aterradoras pesadillas hasta que te somete a su voluntad. Tan solo una mente muy poderosa o muy preparada, podría resistir el embate que produce el ataque nocturno, de la bestia que duerme en lo más profundo del océano. La mente de Cthulhu, incluso dormida, tiene una potencia abrumadora.

Si eres de esos pocos afortunados que pueden resistirlo, te felicito. El resto tan solo podemos someternos a su poder, o perder la cordura en el proceso.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Buscar un lugar que no existe.

Los lugares míticos nunca son fáciles de encontrar, y casi siempre mantienen su misterio, reteniendo a los que los encuentran. O peor aún, borrándoles la memoria si deciden marcharse. Las maravillas y conocimientos que allí se ocultan, deberían ser suficientes para colmar el alma de un humano; incluso durante varias vidas. Pero… ¿y si tenéis que iros del lugar del que nunca nadie se va? ¿Imagináis como debe ser que te extirpen esas vivencias? ¿Tener un agujero en tus recuerdos, que se retuerce en tu cabeza cada noche al dormir? Porque, aunque tu memoria esté borrada, tu alma sabe que le falta algo, y busca desesperadamente la pieza que falta. Nunca volverás a estar tranquilo en lo que te resta de vida, dado que algo se ha roto en tu interior.

Ese es el precio de visitar un lugar así. Es como enamorarse hasta lo más profundo de tu alma, de la mujer perfecta para ti, y perderla por tener miedo a tenerla. Porque no fuiste lo mejor de ti mismo, como para que ella, amase el quedarse contigo. Es una sensación terrible. Así que, si buscáis ese lugar, tendréis que estar dispuestos a hacer un sacrificio no solo por llegar hasta él, también lo tendréis que hacer para quedaros.

Todo tiene un precio y este, es el del lugar más sagrado del mundo.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Rebajarse al latrocinio.

Cuando uno visita New York, normalmente lo hace por placer o por negocios. Lo extraño es ir a esa enorme urbe para ir a robarle algo a un multimillonario. El misterioso objeto que necesitan el Profesor Haven y su «Maestra», acumula polvo en una estantería, aparentemente olvidado, como si careciese de valor. Lo único que lo hace coleccionable es que a pesar de no saber para que sirve, no hay otro igual en este mundo. Al menos, no en esa época.

Si la Maestra del Profesor Haven estuviese aquí conmigo, y pudiera dirigirse a vosotros, tened por seguro que no pararía de despotricar sobre lo bajo que han caído los de su raza. El viejo Profesor es indulgente con su Maestra porque conoce muy bien las peculiaridades de su carácter, pero si vosotros fueseis lo que es ella, sin duda también os quejaríais amargamente.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Si vas a partir, más te vale tener un rumbo.

Imagina esa sensación: sabes que hay algo en tu cabeza, que no debería estar ahí. No tienes un concepto definido de que es, pero alguien muy querido lo puso ahí, por un motivo muy importante.  ¡Y ahora te está carcomiendo por dentro! Es como tener una palabra en la punta de la lengua tratando de salir, pero sabiendo que no va a hacerlo nunca. No le está permitido hacerlo, a menos que busques la palabra. ¿Y que lugar mejor que la biblioteca nacional de París, para encontrar palabras?

El viaje tiene que comenzar, notas el apremiante impulso que tira de ti hacia lo desconocido. Necesitas ese saber, porque ya conoces donde te llevan todos los caminos menos ese. Sin más remedio tiene que ser el correcto, aunque te aterre recorrerlo y nadie, puede hacerlo por ti.

Busca el saber prohibido, encuentra las pistas, obtén las respuestas y llegarás a tu destino.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. El universo y sus reglas.

Solo un ignorante podría asegurar que vivimos en un universo sin reglas. Todos somos conscientes de las que nos afectan a diario, incluso las que no podemos ver, oír, tocar, paladear u oler. El problema es que hay muchas más reglas en este universo, de las que os podeís imaginar. Solo un evento con la capacidad de llegar a destruirlo, podría poner en evidencia que no solo las hay generales y para todo el mundo, también las hay muy específicas y, que solo afectan a los que han sido escogidos para esta contienda. Ellos dejaran de tener parcialmente libre albedrío, pero tened por seguro que hay buenos motivos para que esto ocurra.

La pregunta más inquietante que uno se puede hacer, en un evento en el que pierdes parte de tu libertad de elección es: ¿Quién pone las reglas?

¡Al fin! El primer post plenamente dedicado a la tercera parte de la finalización de la Trilogía Arkham, De la oscuridad en Estambul. ¡Si, había que hablar de las malditas reglas! Ja, ja, ja. Los que hayan leído De la oscuridad en París, sabrán de que hablo.

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