Arkham – III – De la oscuridad en Arkham. Donde comienza el fin de todo.

La mente del creador de juegos que nos ha llevado hasta esta debacle es tan retorcida, que cuando lo considera necesario, cambia el escenario del último juego a su antojo. Este es el lugar donde comienza el fin de todo. Donde el desastre está produciéndose ya y el bando contrario, ni siquiera conoce aún el lugar. El tahúr lo tiene todo a su favor. Quizás por eso se ríe a carcajada limpia de tanto en tanto. No puede reprimirse al ver lo desesperados y desperdigados que están sus enemigos.

Buen fin del mundo a todos…

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Detenedlo a toda costa.

La carrera contrarreloj en la que se han envuelto los protagonistas ha sido de todo menos tranquila. Todos son conscientes de lo que se juegan. En un barco que se dirige al lugar donde todo se desatará, cada miembro del equipo piensa en lo que está en juego, en lo que pueden perder y en lo que han sacrificado ya. Cada uno de ellos tiene derecho a marcharse si así lo desean. Con todo lo que han luchado hasta ese momento, nadie podría recriminarles nada. Curiosamente, ese es el único pensamiento que no se les pasa por la cabeza a ninguno de ellos. Ni siquiera al perro. Bueno, al perro no se le pasa casi nada por la cabeza. Es un decir.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. La puerta y el arma.

Puede que la cantidad de normas que vigilan este evento sean tan apabullantes, que dejen muy poco margen para la improvisación. Ya se ha demostrado con anterioridad que los humanos podéis ser muy peculiares al respecto de la imposición de normas. Los intersticios que sois capaces de descubrir en ellas son casi cosa de magia. Si en los eventos anteriores las normas os parecieron asfixiantes, esperad a ver las del último. Nada debe quedar suelto hasta el comienzo del evento. Solo entonces…, todo vale.

Lo que está claro y en lo que todos los textos en los que se hace referencia están de acuerdo, es que en el evento final de llegar a tal como es el caso, deberá haber una puerta y un arma. Si uno no aparece en el evento, Cthulhu gana. Si uno muere antes de ir al evento, Cthulhu gana y si uno cambia de bando, bueno…, ya sabéis: Cthulhu gana.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. ¿Lugar de esperanza o prisión?

La tormenta ya ha cubierto Estambul y las mezquitas y todos los lugares en donde cabe alguien, están llenos a rebosar. Las calles están desiertas. Los rayos barren la ciudad, destruyendo edificios a su paso. Imagina que cae uno de los grandes en una de las atestadas mezquitas. ¿Encontraras la salvación allí o la muerte? De todas formas, poco importa. Nadie puede intervenir en el evento del durmiente como dictan las normas, a menos que seáis tan duros como el diamante para soportar lo que hay ahí fuera. Todos estáis solos, salvo los contendientes de ambos bandos.

La humanidad está en la balanza y queda muy poco para el comienzo del evento final. La oscuridad se remueve inquieta, ávida de almas que tragar y cuerpos que destruir. Que vuestros Dios os proteja. Perdonad, es la costumbre. Nadie puede protegeros.

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Arkham – III – De la oscuridad en Estambul. Temed cuando la tormenta comience a girar.

La tormenta prosigue su avance cubriéndolo todo a su paso. De momento solo se expande. Continua a su ritmo en pos de una dirección, como si supiera cuál es su destino. Realmente lo sabe, pero queda más exótico si no se cuenta. Todo está dictado por las reglas que se redactaron casi al mismo tiempo, que la creación de la gran biblioteca, poco antes de la gran explosión que inicia cada universo.

En cuanto la tormenta haya cubierto el planeta y llegue hasta su destino, comenzará a girar sobre si misma y entonces el horror vendrá acudiendo a su llamada.

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