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Ari Aster ha dirigido y escrito uno de los debuts más impresionantes del reciente cine de terror, comparable al de Robert Eggers en ‘La bruja’, Rob Zombie en ‘La casa de los 1000 cadáveres’ o Jordan Peele con ‘Déjame salir’. ‘Hereditary’ asombra por muchas razones, pero una de las principales es el espectacular aplomo y dominio de la atmósfera y ritmo que demuestra Aster en su película, insólitos en un director primerizo.

Pero son cualidades que no salen de la nada. Aster ya había ensayado algunos de los temas y estéticas de ‘Hereditary’ en sus cortos previos. De hecho, vistos desde esa perspectiva resulta asombroso cómo enriquecen y complementan la propuesta de la película sin sumergirse del todo en el género de terror, pero reforzando la clara intención de Aster de que ‘Hereditary’ funcione como un drama familiar que degenera en direcciones terriblemente macabras. Algo de eso hay en sus cortos, inquietantes y misteriosos, pero sobre todo, incisivos en el tema de las relaciones familiares.

‘The Strange Thing About the Johnsons’

El primero de ellos es el más controvertido: lo estrenó en 2011 y narra una compleja relación paternofilial a lo largo de los años. Media hora incomodísima que habla de un tabú completamente atroz, pero con un tono extrañísimo, entre la comedia negra y enferma y el análisis desapasionado, casi alienígena, de un suceso terrible que en otras manos habría tendido con facilidad hacia la lágrima fácil.

Ya en ‘The Strange Thing About the Johnsons’ Aster demuestra, como en ‘Hereditary’, que puede tratar los temas más controvertidos a base de inyectarle una buena dosis de extrañeza. El corto no es exactamente una pieza de terror, pero entre lo turbio (y anecdótico, que es lo más escalofriante) de lo que cuenta, el extraño y nunca del todo explicado comportamiento de sus personajes y la atmósfera de amenaza constante que flota en su larga media hora de demencial perversión, ‘The Strange Thing About the Johnsons’ acaba siendo recordada como un mazazo.

Ya aquí Aster experimenta con cierta sofisticación en la puesta en escena: la sucesión de fotos familiares iniciales que marca el paso del tiempo a través de la cambiante expresión del padre (impresionante Billy Mayo) o el curioso y nunca del todo justificado intercambio de roles habituales entre predador y víctima, que también afecta a la forma de visualizar a los dos personajes. Una joya extrema, controvertida y demoledora.

‘Beau’

Quizás el corto más abiertamente orientado a la comedia de Aster es también el que más se distancia del tema común de casi todos: la familia como entidad caníbal que devora a sus miembros y pudre poco a poco, con el tiempo, relaciones aparentemente saludables. Aquí hay una figura materna no visible, pero es más una convención al servicio del argumento que una maniobra discursiva.

Repite Billy Mayo casi como único actor de una epopeya paranoide en la que un hombre pierde la llave de su apartamento, lo que le hará entrar en una espiral de neurosis ante el pánico de que alguien entre en su casa. Con su pizca de crítica social y un estupendo recital de Mayo, que carga con todo el peso de la acción, ‘Beau’ quizás peca de un exceso de estridencia que diluye suavemente su impacto.

‘Munchausen’

Un estupendo corto financiado por crowdfunding y que Aster ha reconocido que está inspirado en el cine de Pixar. Y es cierto que algo de las formas narrativas de la compañía están presentes, en una pieza sin diálogos, con un espléndido uso del montaje, la elipsis (recuerda especialmente al inicio de ‘Up!’), las interpretaciones y la banda sonora, obra de Daniel Walter. Su título no hace referencia al mítico Barón que inventaba sus peripecias, pero está relacionado con su mitología.

El síndrome de Munchausen es una dolencia psicológica que lleva a quien la padece a inventar síntomas de una enfermedad (o provocársela a otro sin que el enfermo lo sepa) para crear una relación de dependencia. En este caso se trata de una madre (Bonnie Bedelia, la mujer de Bruce Willis en ‘La jungla de cristal’) que se niega a permitir que su hijo le abandone para ir a la universidad, y empieza a envenenarlo poco a poco.

Macabra en su argumento, pero con un poso poético indiscutible debido a su condición de película sin diálogos, ‘Munchausen’ retoma los temas habituales de Aster: una familia que se repliega sobre sí misma como una enfermedad mortífera, y cuyos sentimientos aparentemente más puros y bondadosos pueden convertirse en una condena. En este caso, literal.

‘Basically y ‘C’est la vie’

‘Basically’ y ‘C’est la vie’ son las primeras entregas de una serie de cortos en los que Aster pretende narrar las vidas de distintas tipologias de ciudadanos de Los Angeles. En ambos casos, a traves de una serie de recargados planos estaticos, dos personajes muy distintos (una acomodada actriz juvenil y un homeless enfurecido) comparten anecdotas de su vida. Quizas estos dos cortos, pese a ser los más recientes, sean los que más difieren del resto: no tienen elementos de terror y no inciden especialmente en el tema de la familia.

Sin embargo, se detectan elementos propios del director en la cuidadísima composición de plano, casi artificial en su recargada perfección, en los leves y estudiados movimientos de cámara y al peculiar humor negro que brota de las situaciones más extremas. Elementos que muy posiblemente volveremos a encontrar en su próxima película para A24, ‘Midsommar’.

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La noticia

Los inquietantes primeros cortos del director de ‘Hereditary’ ya anticiparon la atmósfera y el mensaje de la película

fue publicada originalmente en

Espinof

por
John Tones

.

Source: Espinof. Cine y televisión

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