La pequeña cerillera es uno de los cuentos tradicionales de Andersen más tristes que conozco. Mediante su desamparada protagonista, el cuento pretende darnos una lección acerca de la compasión: una realidad en las clases sociales sumidas en la miseria, hambre y dolor, sufriendo los embates de la naturaleza sin acudir a alguien que los auxilie.

Con Allumette, el cuento de Andersen adquiere una relevancia contemporánea a través de la mirada de Tomi Ungerer. En Allumette, nuestra joven protagonista es también una pobre niña sin hogar, que se ve obligada a mendigar por la calle, y a contemplar famélica los escaparates de las pastelerías.

Pero donde Andersen nos daba una bofetada en la cara mediante la muerte de la aterida cerillera, reuniéndose en el cielo con su abuelita, aquí lo que desciende del cielo es un aluvión de cosas, de objetos, de bienes, que recibe muy contenta nuestra chica y el resto de la gente. Pero Allumette es pura solidaridad, y a pesar de haber recibido un trato repugnante por parte de sus congéneres, ella es capaz de hacer el bien con todo. Su generosidad no tiene límites y decide compartir todo aquello que ha recibido, sin pedir nada a cambio. Y su ejemplo consigue cambiar a la gente, y que olviden, por una vez, su egoísmo y su crueldad. La cerillera representa la solidaridad del ser humano, la alegría contagiosa de compartir.

Allumette’

Podríamos decir que Ungerer crea el reverso del cuento de Andersen. Este último se concentraba en la vena hobbesiana del ser humano, mientras que Ungerer prefiere optar por un mensaje de esperanza para la humanidad.

Tomi Ungerer es un autor de una dilatada y solida carrera. Esta Allumette vio la luz por primera vez en 1974 y su estética lo delata inequívocamente. A los más talluditos os recordará, posiblemente, al estilo de José Ramón Sánchez, el ilustrador de El kiosco, el programa infantil de RTVE de los años 70, o autores como Miguel Calatayud o al diseñador de los personajes de Yellow Submarine, el ilustrador checo Heinz Edelmann. Después de todo, entre el nacimiento de los cuatro sólo hay diez años de diferencia.

El autor

Tomi Ungerer nace en Estrasburgo en 1931. Sus primeros dibujos, de ambiente bélico, reflejaban su rechazo a la guerra y al fascismo. En 1956 emigró a Nueva York, donde comenzó a escribir libros infantiles que tuvieron mucho éxito. Publicó en medios tan importantes como The New Yorker, Esquire, Life Show o Fortune. Ya en la cumbre de su carrera durante los años 60, Ungerer plasmó en su obra su reacción contra la hipocresía y la superficialidad de la sociedad americana. Se mudó a una granja en Canadá y a finales de los 70 se trasladó a Irlanda con su familia. Su producción, que abarca 40 años de creación, se calcula entre 30.000 y 40.000 trabajos de diferentes estilos, y más de 120 libros. Entre otras distinciones, ha recibido la Medalla de Oro de la Sociedad de Ilustradores y el Premio Hans Christi an Andersen en 1998. Además de dibujante , también ha desarrollado otra faceta como filántropo, volcándose en causas humanitarias.

Allumette. Tomi Ungerer. Traducción de Sandra y Óscar Senra Gómez. Kalandraka, 2017. Cartoné, color. 40 pgs. 15€.


‘Allumette’ o la generosidad como salvación del mundo was originally published in Papel en Blanco on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

Source: Papel en blanco. Reseñas literarias.

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