Quiéreme bien

El pasado 8 de marzo, Día de la Mujer, asistimos a una celebración como nunca antes habíamos visto. Mujeres de todo el mundo levantaron la voz para hacerse oír, y reivindicar su papel activo en la sociedad. La concienciación y la educación en la igualdad debe ser una prioridad entre nosotros. Sólo cambiando nuestros discursos y narrativas llegaremos a la verdadera equidad. Para ello es imprescindible dar voz a las mujeres, y que éstas puedan cartografiar el mundo según su mirada, una mirada absolutamente necesaria para reconfigurar todos nuestros puntos cardinales. En este sentido entendemos el valioso trabajo de Rosalind B. Penfold, que en su novela gráfica Quiéreme bien aborda su particular via crucis de violencia doméstica.

Quiéreme bien es la historia de Roz, una chica que conoce a Brian, un encantador viudo, y que enseguida cae encandilada por su sensibilidad y ternura con los niños. En los meses que siguen a su boda, la verdadera cara de Brian sale a la luz, revelando sus celos patológicos y su propensión a la violencia. Lo que había sido un hombre exageradamente romántico se desvela como un maltratador psicológico y posesivo. Y en todo ello, el sufrimiento, primero en el silencio y la abnegación, y luego en la búsqueda de una salida, de Roz.

Quiéreme bien

Evidentemente, en esta novela gráfica, lo que destaca no es su aspecto visual, como el lector podrá comprobar. La autora es artísticamente muy limitada, aunque tenga un buen sentido de la narrativa. El cómic es como es porque parte de los apuntes que la autora hizo de su relación en dibujos; esto es, leemos su propio diario en viñetas. Sólo más tarde, tras consultar a algunas amistades íntimas, Rosalind se decidió a preparar ese material testimonial como una historia para otros. He ahí su autenticidad y valor. Lo que cuenta Roz es un testimonio de primera mano, casi de manual, de una relación tóxica, la convivencia con un maltratador en todos los sentidos. A través de sus viñetas, se reconocen las distintas fases del horror que viven las víctimas de la violencia doméstica: la autoinculpación, el síndrome de Estocolmo, la distorsión de la realidad en las relaciones amorosas.

Hay todavía un detalle que me parece genial por parte de la autora, y es que el cómic acaba un tanto abruptamente; tan sólo sabemos que Roz sale de esa relación nociva. ¿Qué ocurrió con Brian, me pregunté? Y la respuesta es, ¿a quién le importa? Darle una viñeta más de atención en el cómic tras la ruptura hubiera representado que él era el personaje importante de esa narrativa, cuando no es así: aquí, la voz tiene que ser la de Roz. A Brian, que le frían un espárrago.

Quiéreme bien

Quiéreme bien resulta una novela gráfica ágil de leer (se bebe en una tarde), gracias a la soltura narrativa que citábamos antes de la autora. Sin embargo, es muy dura, y nos deja entrever los aspectos más oscuros de una relación íntima, incluso en pequeños aspectos ínfimos en los que nos podemos reconocer aunque no estemos en una relación tóxica. Por eso es tan importante una lectura como ésta. Que todo el mundo la lea y sepa reconocer esos patrones, que sepa identificarse con esos personajes llegado el caso.

Quiéreme bien. Una historia de maltrato. Rosalind B. Penfold. Astiberri, 2018. Rústica, b/n. 256 pgs. 16€. Cómpralo con descuento aquí.

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‘Quiéreme bien’: historia de un maltrato was originally published in Papel en Blanco on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

Source: Papel en blanco. Reseñas literarias.

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