Sigue nevando. Mamá sigue debilitándose. Por algún extraño motivo, que el mundo sea blanco y suave hace más llevadero todo esto.”

Durante la primavera de 1983, el nivel del agua del Gran Lago Salado de Utah sufrió un aumento nunca antes visto, lo que provocó la inundación de su santuario de aves migratorias. Este es el punto de partida de Refugio, el libro de memorias de la escritora y activista medioambiental Terry Tempest Williams. Pero lo que empieza como un ensayo ecologista va más allá y termina siendo, además, un sobrecogedor testimonio sobre el cáncer y una emotiva crónica de la relación madre-hija en un momento crucial que todos, sin duda alguna, tememos: el de la muerte inminente de un progenitor.

Conforme avanzamos en la lectura de Refugio asistimos, en una curiosa simbiosis que encaja a la perfección, a los peligrosos cambios en la reserva de aves migratorias y a la historia de las mujeres de una familia enfrentándose al cáncer en una época un tanto diferente a la nuestra, cuando la enfermedad se llevaba en silencio, casi en secreto, en el entorno más cercano. Y mientras Terry nos narra todo el conflicto social que tiene lugar en Utah para tratar de preservar el hábitat del Gran Lago Salado de las consecuencias del cambio climático, también nos hace partícipes de los últimos años de la vida de su madre y nos embarca en la investigación del aumento del cáncer en la zona, incrementado de una manera espectacular (y negado hasta entonces por el gobierno) tras los ensayos nucleares realizados en Nevada en la década de los años cincuenta.

Hay algo tremendamente conmovedor y humano en la manera en la que Williams, incapaz a veces de hacer frente a la cada vez más cercana pérdida de su madre, se relaciona con el medio ambiente para buscar consuelo. Durante su lectura en más de una ocasión pensé en las similitudes que comparte con otro hermoso libro, H de Halcón de Helen Macdonald. Pero mientras H de Halcón me resulta tal vez más visceral en la descripción del dolor, más salvaje, la biografía de Terry es más poética y sutil. Puede que parte de esa delicadeza literaria de Refugio encuentre su origen en la importancia de la fe en la vida de su autora (de familia mormona), algo sin duda trascendental a la hora de encarar una pérdida. Pero que nadie se lleve a equívoco: no encontramos un afán de adoctrinamiento en lo que cuenta al lector. La religión familiar es un elemento más de la narración, de la misma manera que lo es la fuerte y envidiable relación entre las mujeres de la familia o su amor y preocupación por el futuro de las aves del lago.

Es maravilloso lo bien que encajan las dos tramas principales del libro, aderezadas con anécdotas científicas, antropológicas e históricas, para terminar ofreciéndonos unas memorias emotivas que huyen de cualquier tono cercano o parecido a la tragedia. La impecable traducción de Regina López Muñoz hace que no se pierda ni un ápice de la exquisitez del texto. Si tuviera que elegir una palabra para describir esta obra, puede que luminosa fuese la elegida. Refugio es todo un canto de hermandad entre las mujeres y la tierra, una hermosa obra femenina y feminista llena de vitalidad que es, por mérito propio, uno de los títulos clave de la literatura ecologista del siglo XX.


‘Refugio’: cuando la naturaleza es consuelo was originally published in Papel en Blanco on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

Source: Papel en blanco. Reseñas literarias.

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