Con espoilers menores del libro y de la miniserie de los 90. ¡Avisados quedáis!

Aún recuerdo lo estupendamente mal que lo pasé leyendo IT (Eso), de Stephen King. Me tuvo tan enganchado de principio a fin, que cada noche me iba a la cama con muchas pesadillas. Fue el libro con el aprendí que un buen tocho de muchas páginas, no es sinónimo de aburrimiento; si lo que te cuentan es bueno, cuanta más historia, mejor. La miniserie basada en la novela tuvo muchos aciertos (Tim Curry) y también muchos errores (falta de presupuesto, ese horroroso final que era igual de horroroso en el libro), pero conseguía momentos ciertamente escalofriantes, que todo hay que decir, no han aguantado muy bien el paso del tiempo.

De todas formas, Stephen King, y Eso en particular, forman ya parte del patrimonio sentimental de varias generaciones de lectores y antiguos adictos al videoclub. La nostalgia impregna cualquier experiencia relacionada con este título, y también, cómo no, esta nueva adaptación, dirigida por el argentino Andy Muschietti, que apela sin desvergüenza a nuestros recuerdos, a nuestra idea de la infancia, a los lugares comunes del paseo en bicicleta, los amigos, el calor y al amor en la pubertad.

Fotograma de la película de New Line Cinema.

Muschietti incluso se atrevió a cambiar la época en la que se desarrollaba el relato original –los años 50– y llevarlo hasta los 80. Es una decisión inteligente porque busca a los espectadores que leyeron la novela en los 80 y vieron la miniserie después, para atraerlos a las salas de cine como ha ocurrido en mi caso. Ya puestos a aprovechar la mitomanía de la época, se podían haber metido a todos los monstruos de aquella época como Freddy Krueger y compañía (como ya hizo King en el libro pero con monstruos de terror del cine clásico). Supongo que le habría restado potencia al payaso Pennywise y de ahí que el director meta un cuadro que le daba miedo de joven. Eso, o es por falta de presupuesto, ya que el film solo ha costado 34 millones de dólares.

El payaso Pennywise en todo su mortal esplendor.

Siendo como es una película sobre la infancia, es de agradecer que sus protagonistas sean realmente niños. Más bien, actores perfectamente elegidos. Hacía tiempo que no veía un casting tan bueno y tan bien compenetrado, en la que hay que hacer mención especial al joven Finn Wolfhard como Richie Tozier y a la joven actriz Sophia Lillis como Beverly Marsh. Aun así, el resto de las personalidades, tan bien detalladas en la novela y en la miniserie, de la forma que tiene King de construir sus personajes, no parecen importar aquí demasiado. El resto de amigos, aunque simpáticos, quedan como meros comparsas. Ni siquiera Jaeden Lieberher como Bill Denbrough, líder del Club de los Perdedores, tiene la garra necesaria para el puesto. Y es que este club (no es una queja que conste), es mucho más de Musschetti que de King.


El club de los perdedores al completo.

It (Eso) es una adaptación muy fiel al espíritu del libro original. Ya se está preparando una segunda parte con los personajes ya adultos y para la que no han confirmado aún al director de esta. Eso si, aquí se nota el amor y la reverencia con que Muschietti maneja el material de Stephen King en esta película. Es cierto que propone alternativas (¿por qué no es Mike Hanlon el historiador cuando tiene más sentido? ¿Por qué Ben Hanscom no muestra su inclinación hacia la arquitectura? ¿O por qué Stan Uris ha perdido su afición a la ornitología?), pero no juega a disfrazar las cosas, el discurso y la fantasía de King están ahí y va más allá. Eso sí, hay que estar muy atento, porque casi todo se hace mediante detalles difíciles de detectar. El cuadro que hay en la biblioteca en el que aparece una mujer de espaldas haciendo un ofrecimiento de un bebé al pozo donde vive Eso, es una prueba de a lo que me refiero. Dura dos segundos y si te distraes…, te lo pierdes.

Otro fotograma clásico de It, de la New Line Cinema.

Al final, es fiel al tema principal de la historia que es el miedo. De los miedos de los niños, de las pesadillas infantiles, de la maldad que no sabes que existe hasta que empiezas a crecer y te asomas a ver la oscuridad y la violencia que nos rodea. Esta, por tanto, es una película sobre la madurez, sobre ese último verano en el que tienes derecho a ser niño. La ternura, la sensibilidad y sentido del humor con que están manejados todos estos sentimientos –sin dejar de estar enmarcados dentro de una película aterradora– destacan en toda la aventura. El payaso Pennywise no tiene la oportunidad de brillar en la medida en que lo hacía Tim Curry: Bill Skarsgård se limita a hacer bien su trabajo y deja el protagonismo en manos de los consabidos efectos digitales que lo canibalizan todo hoy día. Si, da miedo, pero sus apariciones son contadas y se sacrifica en beneficio del producto final, cosa que me dejó un sabor agridulce. Ese payaso, se merecía un par de secuencias impactantes más que nos lo dejasen en la retina para siempre. Ese es precisamente, el lado en el que cojea la historia.

Segundo tráiler extendido de It.

Poster de It.

It (Eso) es una película muy cercana, muy comercial, muy terrorífica y muy “bonita”. Este adjetivo puede parecer contraproducente en un filme de horror, pero no, Muschietti logra que suframos tanto como disfrutamos de ese verano, ese compañerismo, ese amor preadolescente. It (Eso) es, en resumen, una gozosa experiencia cinematográfica, amena y aterradora.

Gracias por leer esta entrada.

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