El equipamiento de tu navío se volverá loco y el cielo te parecerá muy extraño. Podrá adquirir tonalidades varias y cambiar de un momento a otro. El mar estará tan calmado que parecerá un espejo en el que mirarse. No habrá ni el más mínimo ruido en la zona. Todo será calma y quietud.

Si viajas en avión y miras por la ventanilla en ese momento, te parecerá que el horizonte está demasiado cerca de tus ojos. Inexplicablemente cerca. Te invadirá una profunda sensación de desasosiego y también sufrirás una paralizante desorientación. Muchos se volverán locos o retrocederán a su más tierna infancia. Otros, los más fuertes, notarán que hay algo muy poderoso actuando en la zona y sabrán como defenderse. En cualquier caso, querréis salir lo más rápido posible de ese lugar.

Si te ves en ese trance… Recuerda que el horizonte está cerca y que se está defendiendo de ti.

Gracias por leer esta entrada.

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