Lleváis luchando casi un año, sin poder alejaros lo más mínimo de la ciudad rosa. Las normas son tan férreas que poco o nada, escapa a su control. El equilibrio debe mantenerse en todo momento, hasta dos de vuestras semanas antes del evento. Es en ese momento cuando las correas se aflojan. Entonces muchas cosas suceden y muy rápidamente. Tenéis que adaptaros a todos los cambios, fluir con los innumerables acontecimientos, saber cuando luchar, cuándo ocultarse y, sobre todo, cuando huir.

Nunca habíais tenido a una joven para el sacrificio, tanto tiempo en vuestro poder. No podéis encariñaros. Los seres invocados para cazarla son más numerosos que nunca y más poderosos también. Casi todos vosotros, solo sois humanos y os vais consumiendo emocionalmente ante la adversidad continua, inexorablemente. Pronto cometeréis un error fatal. Por eso no debéis descansar visitando monumentos como el palacio de los monos. Ella no es tu hermana: no puedes encariñarte de la virgen del sacrificio.

Gracias por leer este post.

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