Puedes juzgar a las personas por su aspecto. De hecho, hay mucha gente que lo hace. Pero cuando tu vida depende de encontrar la más mínima pista, de un lugar cuyo paradero nadie conoce, el trastornado biznieto de un arquitecto famoso en su día por sus extravagancias, puede ser tu única salida. A veces los locos, lo son porque ven más allá de la realidad, en la que el resto os movéis. A veces se vuelven locos por ver los patrones en el Éter, o los movimientos globales de acontecimientos que desencadenarán la catástrofe.

El cerebro humano tiene un límite y una vez traspasado no hay vuelta atrás. Eso no impide, que a veces, la ayuda llegue de quien menos te los esperas…

Gracias por leer este post.

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